8 de diciembre de 2007

Los inicios de la pasarela

Viajaba el gran Julio César en barco con todo su sequito cuando fue asaltado por unos piratas. La verdad es que al ver a tanta gente alrededor de una persona hace pensar que ésta sea importante, eran piratas pero no tontos. Así que decidieron hacerlo prisionero y pedir un rescate de 20 talentos por él.
Julio, para darle más valor a su vida y tener más posibilidades de salir con vida, negoció el precio de su rescate, ofreciéndoles 50 talentos por su vida. Una vez tuvieron los piratas el dinero en mano, le dejaron marchar.
Allí que regresó Julio a roma y con una flota de barcos atacó el asentamiento pirata donde había estado preso, haciendo prisionero a todo aquel que se cruzó en su camino. Una vez tuvo a todos los prisioneros en Roma se encontró con un pequeño problema, mantener a tantos prisioneros no era rentable, así que hizo con ellos lo que mejor sabía hacer, crucificarlos.
Las noticias corren como el viento, y aunque en aquellos tiempos el “viento” corría menos que en la actualidad, las noticias no podían ser menos, así que los piratas guardaban cierto recelo hacía Roma. Cada vez que apresaban un barco, hacían cosas de piratas, matar, cortar cuellos,… con todos los tripulantes, bueno con todos menos los romanos, ante los cuales se postraban pidiéndoles perdón y mostrándoles todos sus respetos. Una vez el ciudadano romano estaba convencido de la benevolencia de los piratas, éstos le decían que era libre y era “invitado” a abandonar la nave e irse libremente, claro que en altamar eso de abandonar no era muy agradable, pero bueno, un empujoncito y a disfrutar viendo como se ahoga un ciudadano romano.
Y de ahí viene la típica escena de todas las películas del prisionero caminando por la pasarela, es libre y abandona el barco donde está prisionero. Imaginativos aquellos piratas.

18 de octubre de 2007

...Una rayada de Mcallus...

12 cosas que hacer en un supermercado pa no aburrirse 1. Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no miren. 2. Programa todos los despertadores de la sección hogar para que suenen en intervalos de 5 minutos. 3. Haz un rastro de zumo de tomate en el suelo camino de los servicios. 4. Acércate a un empleado y dile en tono serio: “código 3 en hogar” y observa la reacción. 5. Monta una tienda de campaña en el departamento de camping y diles al resto de los compradores que solo les invitas si traen almohadas del departamento de camas. 6. Cuando se te acerque una dependienta y te pregunte si te puede ayudar, empieza a llorar y pregunta: ¿por qué no me podéis dejar en paz? 7. Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras pescas en tu nariz. 8. Mientras miras pistolas/cuchillos pregúntale a la dependienta si sabe donde están los anti-depresivos. 9. Anda por el supermercado de forma sospechosa mientras tarareas en alto la música de misión imposible. 10. Escóndete en los percheros y cuando la gente este echando un vistazo grita “fóllame, fóllame”. 11. Cuando haya un aviso por megafonía ponte en posición fetal mientras dices “otra vez las voces”. 12. Metete en un probador y grita muy alto: eh, no hay papel !!!!